El adiós de Gerard o el trauma de reinventarse

  • 11 mayo 2018


La próxima venta de Gerard Moreno al Villarreal por 20 millones de euros (la cláusula de rescisión para el conjunto amarillo, quien posee la mitad de los derechos) obliga nuevamente al Espanyol a la reinvención de su estandarte deportivo y social. El delantero, en los tres años que lleva en el club perico, no solo se ha convertido en un futbolista total e imprescinsible (lo atestiguan sus 35 goles y todo lo que aporta al juego), sino que también se ha aupado como el icono que necesitaba una afición huérfana de ídolos en los años de Cornellà-El Prat. Su camiseta es la más vendida, marca más de la mitad de los goles de su equipo, los niños quieren llevar el número 7 como antes querían lucir el 23 de Raúl Tamudo, incluso su entrega en los derbis lo convierte en el mejor representante de los aficionados.

A la espera de que se confirmen todas las informaciones que apuntan a su marcha (desde el entorno del jugador, el del Villarreal y también el del Espanyol), el club perico afronta nuevamente el reto de cubrir la baja de su delantero centro y estandarte. No es la primera vez en la última década que ocurre algo similar. La entidad blanquiazul ha visto como ha perdido a Raúl Tamudo, Dani Osvaldo, Joan Verdú y Sergio García… Y el club se ha repuesto prácticamente siempre desde el lado futbolístico, no tanto desde el icónico.

Tamudo dejó el Espanyol en la campaña 2009-10, aunque su despedida oficiosa se produjo un año antes, con el adiós a Montjuïc, teniendo en cuenta que en el primer año en Cornellà se produjo su conflicto con Mauricio Pochettino. Ese amargo curso por la muerte de Dani Jarque acabó con un Espanyol undécimo, con 44 puntos y el estreno de 12 canteranos. La llegada en enero de Dani Osvaldo suplió su gol y ocupó su lugar. En la 10-11, el ítalo-argentino marcó 13 goles y el conjunto finalizó octavo. El club, además, apostó por Sergio García para el futuro. Pero lo de Osvaldo fue efímero.

Sergio García.

Sin él, la reinvención de la plantilla fue consolidar la pareja Joan Verdú y Sergio García, quienes llegaron a cubrir las necesidades ofensivas y sentimentales. Pero ambos se marcharon en busca de nuevas aventuras. Sobre todo el adiós de Sergio, que en el curso 2014-15 marcó 15 goles, supuso un trauma. Al año siguiente llegó Gerard Moreno, quien le costó arrancar (siete goles el primer año) y darle rendimiento al equipo, pero que desde el curso anterior ha ido a más. Gerard es el escudo y el pichichi, incluso más incidente que Tamudo en cuanto a goles y puntos logrados en una sola temporada.

Su casi cantado adiós devuelve al Espanyol a un bucle del que no es capaz de salir.

Escudo/Bandera Espanyol



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