Una goleada se convirtió en el mejor recuerdo

  • 10 febrero 2018



Si recurrimos al tópico del estadio maldito, el Camp Nou es el del Getafe. Nunca ganó en sus quince visitas y, de hecho, lo más habitual han sido las goleadas culés. Sin embargo, una de esas goleadas supuso el inicio de una de las historias más maravillosas de un equipo que durante dos temporadas fue la sorpresa en España y en Europa. Ese día se empezó a fraguar una leyenda que hoy los aficionados azulones recuerdan con enorme orgullo.

El 18 de abril del 2007 el Barça vapuleó al Getafe en la ida de las semifinales de la Copa del Rey. 3-0 al descanso, 5-2 al final y Messi haciendo un gol inolvidable que acabó siendo el del honor. Al salir del Camp Nou había tristeza en los rostros de la marea azul. Al llegar a Barajas, había un convencimiento absoluto de que podía darse el milagro que una semana después se dio. El Getafe remontó, ganó 4-0 al Barça en el Coliseum y se clasificó para su primera final. Todo empezó a fraguarse aquella noche.

El Ayuntamiento de la ciudad fletó un avión que costeó a los aficionados azulones que se desplazaron ese día a Barcelona. “¡Que bote el Pitufo!” cantaban agradecidos los seguidores a Pedro Castro, el alcalde entonces y ferviente seguidor de su Geta. Botó aquel día en el aeropuerto y lo hizo mucho más siete días después. La ida fue una fiesta, el partido un bajón sólo animado por los goles del eterno Güiza y de Nacho. Y la vuelta fue el inicio de la remontada. Se hablaba de que era posible, estábamos locos.

Ángel Torres también se lo creyó y puso entradas asequibles para la vuelta. La marea azul se movilizó (por sms entonces) e hicieron llegar al equipo 100 “razones para creer” que empapelaron esos días el vestuario. Schuster y los suyos se encargaron del resto y sí, convirtieron aquella noche del Camp Nou en la derrota más dulce de sus vidas. Messi hizo quizá el gol más bello de su carrera, recurrentemente repetido en las televisiones. Los azulones lo ven con una sonrisa imborrable.

Después de ese abril de 2007 el Geta ha vuelto muchas veces al lugar del crimen, generalmente con poca suerte. Tres empates. Un doblete de Lafita que dio media salvación y quitó media liga al Barça. Y muchas goleadas sin épica posterior. Las dos últimas visitas acabaron en sendos sonrojantes 6-0. El Geta se tomó un respiro de un año y ha vuelto con ganas de reescribir historias maravillosas. Hoy puede ser uno de esos días.



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